Sobre la crisis económica
Llevo tiempo, mucho tiempo, resistiéndome a escribir sobre la crisis económica.
Da pereza, la verdad, escribir sobre un tema tan traído y llevado, tan comentado por todo el mundo -muchos de ellos sin idea-. Que me imagino a mi vecino frutero levantándose los lunes a las 5:30 preguntado; Hola Mari, ¿Qué hora es?, ¿Cómo va el índice NIKKEI?.
Yo, la verdad, no acabo de inquietarme. Dicen que el crac bursátil del 29 trajo consigo una ola de suicidios, comentan que el en el famoso Jueves Negro los 'brokers' se tiraban por las ventanas desesperados por las perdidas. Pues eso, que yo hasta que no vea en directo por la CNN, como los inversores caen en picado -al igual que sus cotizaciones- pues como que no me preocupo.
A estas alturas decir: "Ya se veía venir" puede sonar pedante. Sólo una persona podría hoy en día argüir sin miedo: "Ya lo decía yo". Se trata de un tal Roubini y ya se le conoce como el gurú de la crisis. Este buen hombre "predijo" hace unos meses la que se nos venía encima. Por entonces sonaba alarmante lo que hoy en día ya es dura realidad.
Roubini plantea los problemas y posibles "recetas" para salir de esta crisis. No hay duda que lo más prioritario es la búsqueda de un "liderazgo y una acción coordinada por parte de las mayores economías del mundo".
Mi consejo, así de gratis, a los grandes dirigentes mundiales: extiendan los cheques y preocúpense luego de la ideología.
¿Alguien dijo Keynes? Pío, pío...que yo no he sido....